12.03.2008

EL TERCER OJO. T. Lobsang Rampa

El supuesto lama tibetano T. Lobsang Rampa narra en el exilio, su historia desde que era niño hasta que parte hacia China. A través de su relato, nos acerca a las costumbres y creencias budistas y tibetanas, que en muchos casos, aunque afirma que para ellos nada tiene de mágico, resultan fantasiosas, aunque quien sabe si como él dice, es porque los occidentales somos incapaces de creer en los misterios del Tíbet, por que solo creemos en lo que confirma nuestra ciencia.
Al parecer nunca se ha podido confirmar que realmente fuera un lama, como asegura en el libro. Levantó una gran polémica cuando se descubrió que el verdadero escritor era un fontanero inglés, cosa que explicaron diciendo que el alma del lama se había trasmutado a la del fontanero.
Sea como sea, parece que conocimientos sobre el Tíbet no le faltaban. La narración tiene un estilo directo, que se dirige a los occidentales contándonos cómo funcionaba su país desde hacía siglos. Familia, castas, jerarquías, sociedad, religión, historia, mitología, enseñanza, costumbres, juegos, tradiciones, creencias, etc... Nos lleva desde la ciudad santa de Lhasa, en donde llega a ser habitual visitante del Potala, palacio del Dalai lama, de lamasería en lamasería, por las montañas del Tíbet, hablándonos incluso de su vegetación y ecosistemas.
Algunas cosas me han parecido un poco incongruentes, como hablar de su filosofía pacífica, contándonos a la vez, las crueldades a las que sometían a los niños para forzar su aprendizaje. También afirma que para ellos, hombres y mujeres son iguales, pero cuando explica como es la distribución social, claramente se ve que no es así. Al terminar el libro saco la conclusión de que era una sociedad bastante machista, muy jerarquizada y también injusta, aunque trataban de compensarlo por distintos métodos. Por otro lado el narrador y protagonista se llega a declarar misógino, ya que su educación le aleja tanto de las mujeres, como a los miles de monjes que vivían aislados en las lamaserías, que le llegan a ser ajenas.
Pero bueno, hablamos de una sociedad milenaria, y el libro está escrito en los años cincuenta. Por supuesto es un clamor ante la invasión por parte de China del Tíbet que sigue sufriendo esta injusticia.
Por cierto, tengo que agradecer a mi amigo Carlos que me hablara de él y me lo trajera en uno de sus viajes a Madrid. La verdad es que no conocía al autor, y mucho menos el movimiento de adeptos que se organizó con la novedosa publicación de sus novelas, por que afirmaba que era la historia de su propia vida, sin embargo significó que muchos occidentales se interesaran por entender las filosofías orientales. Cada letra es una gota más de sabiduría y a mí me gusta beber de aquí y de allá por las más dispares culturas.

1 comentario:

amor dijo...

lo leí hace unos años, pero lo que de verdad me interesó fue la evolución espiritual del protagonista

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