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1.14.2009

EL BUEY LOCO. Ignacio Martínez

Si es verdad que lo más importante de un libro es su comienzo, porque engancha al lector hacia dentro de la historia, el de El Buey loco, aunque comenzada la historia se olvida hasta el final, es como poco tan peculiar como para que no pase inadvertido… “Sólo en una ocasión he estado en la Tierra, aunque parezca increíble…” De esta manera comienza el narrador a contarnos quien es y que nos va a contar. Nos llevará de Rusia a un pueblito jienense a través de los recuerdos y la realidad del protagonista que regresa a su pueblo tras 50 años.
Se percibe como Ignacio Martínez goza haciendo reflexiones a través de los sencillos habitantes del Buey loco, sin temor alguno a dejar ver su opinión y enfado frente a determinadas realidades, para lo que utiliza, cuenta y analiza historias de la guerra civil y la segunda guerra mundial y la huella que han dejado en la sociedad actual.
También mis padres proceden de pequeños pueblos, y algunas de las historias me son tan cercanas que me parece estar escuchando viejas historias, de esas que la mayoría hemos oído contar cuando éramos niños. Muchas veces he pensado, que aún no ha terminado del todo la guerra civil, tal vez cuando el último de los que la vivió haya muerto podamos darla por acabada, pero aún así todavía encontraríamos alguna rencilla heredada.
Influyen en el autor, su pasión por la historia, por su pueblo, el flamenco, la cultura, Rusia, Cataluña y la filología ambas lenguas, que utiliza para incluir diálogos, que traduce en las notas finales del libro.
Apuntar desde mi “zona BDSM”, para terminar, mi aplauso para al crítica que hace de una relación de dominación/sumisión abusiva y no consentida que esconde dentro de la trama.
Más sobre el autor y la editorial

12.03.2008

LA CARRETERA HAMBRIENTA. Ben Okri

Este libro llegó a mis manos de un modo casual. Un día del libro lo encontré entre otros que daban a elegir y que regalaban por la compra de libros en Vips.
Desde luego no conocía al autor, Ben Okri, tenía un premio Booker, prestigio de las letras inglesas, y siendo él nigeriano me pareció que era un buen aval. Como se suele hacer antes de elegir un libro, leí en las primeras páginas y encontré en ella frases tales como:
“En el principio había un río. El río se convirtió en carretera y la carretera se dividió hasta abarcar todo el mundo. Y como la carretera fue río en otro tiempo, siempre estaba hambrienta.”
“En aquella tierra originaria los espíritus se mezclaban con las persona aún sin nacer”.
“No había nadie entre nosotros que deseara nacer.”
“Cuanto más felices éramos más próximo estaba nuestro nacimiento”
“Los mortales nos llamaban abikus, niños espíritus”
“Causábamos mucho dolor a las madres con nuestra negativa a quedarnos...”
“Nuestros padres trataban siempre, con fervorosas ofrendas rituales, de convencernos para que siguiéramos vivos.”
“Anhelábamos un temprano regreso, para jugar junto al río...”
Nos habla uno de estos abikus, que decide vivir. A través de su relato nos mete de lleno en la cultura africana, mostrándonos como debaten sus vidas entre crudas realidades que cohabitan con la fantasía y la magia.
En aquel tiempo, tenía yo un compañero nigeriano, Fidelis, con el que solía charlar durante la comida. Cuando le comenté que estaba leyendo este libro, él me explicó que esta es la forma en que la tradición explicaba la realidad de los abikus. La ciencia ha demostrado, que es una incompatibilidad entre los padres, lo que causa la muerte de todos los hijos que tienen. Al parecer es una enfermedad que solo se da entre la raza negra, así que el gobierno nigeriano había establecido la obligatoriedad de una prueba para determinar la compatibilidad de los contrayentes antes de casarse. Así es que el hallazgo de este libro me reportó un acercamiento a la cultura nigeriana, no tan solo por el relato, sino también por el interés que despertó en mí.
Es de lectura muy agradable y ágil. Los personajes nos llevan desde la ternura al dolor, desde la indignación a la indulgencia, desde la incomprensión de una sociedad muy ajena a la nuestra, hasta el reconocimiento de similitud de las pasiones y sentimientos humanos.
La leí hace ocho años, y en estos días me he acordado de ella. Recordar tan bien las sensaciones que me produjo, me ha inducido a escribir este comentario para recomendarla.

HACE MIL AÑOS QUE ESTOY AQUI. Mariolina Venezia

Es la primera novela de esta autora, nacida en Matera (Italia), que hasta ahora lo ha sido de guiones y documentales.
Da un paseo de 130 años, a través de la historia de una saga familiar del sur paupérrimo de Italia. Comienza el mismo día en que Roma es declarada capital de la unificada Italia, y termina con la caída del muro de Berlín.
Bodas, embarazos, nacimientos, enamoramientos, lucha, hambre, trabajo, política, envidias, ambiciones, costumbres, etc, que van cambiando de color con el paso de los años.
Ágil y concisa, podría resumir su mensaje en el siguiente pasaje:
En algunas vidas, hay determinados momentos en los que las cosas sufren un giro inesperado. Una especie de descarrilamiento. Empiezas a vagar en tus días como en las calles de una ciudad desconocida. Observas cosas y personas que deberían resultarte familiares y no las reconoces. No reconoces los sucesos y las ocupaciones que llenan. Te preguntas cuándo ha ocurrido. Cómo ha ocurrido y cómo has podido llegar a este punto. Recorres hacia atrás, momento a momento, todo aquello que te llevaba hasta allí. Las intersecciones, las derivaciones. Así, sin darte cuenta, te pierdes en la historia. En tu historia, en aquélla que has logrado reunir poco a poco y que te cuentas cada día para existir. Y sólo cuando vuelves atrás comprendes que el tiempo no es un círculo, sino una espiral, y que el esfuerzo que haces para abrazar el pasado te proyecta de nuevo con fuerza hacia el futuro.
La critica en El País

EL TERCER OJO. T. Lobsang Rampa

El supuesto lama tibetano T. Lobsang Rampa narra en el exilio, su historia desde que era niño hasta que parte hacia China. A través de su relato, nos acerca a las costumbres y creencias budistas y tibetanas, que en muchos casos, aunque afirma que para ellos nada tiene de mágico, resultan fantasiosas, aunque quien sabe si como él dice, es porque los occidentales somos incapaces de creer en los misterios del Tíbet, por que solo creemos en lo que confirma nuestra ciencia.
Al parecer nunca se ha podido confirmar que realmente fuera un lama, como asegura en el libro. Levantó una gran polémica cuando se descubrió que el verdadero escritor era un fontanero inglés, cosa que explicaron diciendo que el alma del lama se había trasmutado a la del fontanero.
Sea como sea, parece que conocimientos sobre el Tíbet no le faltaban. La narración tiene un estilo directo, que se dirige a los occidentales contándonos cómo funcionaba su país desde hacía siglos. Familia, castas, jerarquías, sociedad, religión, historia, mitología, enseñanza, costumbres, juegos, tradiciones, creencias, etc... Nos lleva desde la ciudad santa de Lhasa, en donde llega a ser habitual visitante del Potala, palacio del Dalai lama, de lamasería en lamasería, por las montañas del Tíbet, hablándonos incluso de su vegetación y ecosistemas.
Algunas cosas me han parecido un poco incongruentes, como hablar de su filosofía pacífica, contándonos a la vez, las crueldades a las que sometían a los niños para forzar su aprendizaje. También afirma que para ellos, hombres y mujeres son iguales, pero cuando explica como es la distribución social, claramente se ve que no es así. Al terminar el libro saco la conclusión de que era una sociedad bastante machista, muy jerarquizada y también injusta, aunque trataban de compensarlo por distintos métodos. Por otro lado el narrador y protagonista se llega a declarar misógino, ya que su educación le aleja tanto de las mujeres, como a los miles de monjes que vivían aislados en las lamaserías, que le llegan a ser ajenas.
Pero bueno, hablamos de una sociedad milenaria, y el libro está escrito en los años cincuenta. Por supuesto es un clamor ante la invasión por parte de China del Tíbet que sigue sufriendo esta injusticia.
Por cierto, tengo que agradecer a mi amigo Carlos que me hablara de él y me lo trajera en uno de sus viajes a Madrid. La verdad es que no conocía al autor, y mucho menos el movimiento de adeptos que se organizó con la novedosa publicación de sus novelas, por que afirmaba que era la historia de su propia vida, sin embargo significó que muchos occidentales se interesaran por entender las filosofías orientales. Cada letra es una gota más de sabiduría y a mí me gusta beber de aquí y de allá por las más dispares culturas.

Memorias de una geisha. Arthur Golden

Una anciana japonesa que vive en Nueva York, narra sus memorias a un escritor que las transcribirá. En ellas nos contará como una niña de nueve años que vive en un pueblo de pescadores, mientras su madre está muriéndose, llega a una okiya (casa en la que viven las Geishas), para convertirse en una de las Geishas más afamadas de Guion, uno de los distritos de Geishas más tradicionales y lujosos de Tokio. En su vida serán muchos los sin sabores que tendrá que sufrir para conseguirlo. Batallará con la indiferencia, la envidia, la tiranía, e incluso con la miseria y el hambre, pero también sabrá del amor y la amistad.
A través de la historia podemos conocer la cultura de esta tradicional profesión que tiene como fin distraer a los hombres adinerados y de la nobleza japonesa. Para los occidentales siempre ha sido bastante confusa la dedicación de estas mujeres, ya que tenemos la idea de que son prostitutas de lujo.
Su lectura engancha, hasta que llegamos a la cuarta parte en donde, en mi opinión se vuelve un poco pesada, ya que se centra en resolver la historia rosa que en realidad es el hilo conductor de la novela, ya sin el aderezo de descubrirnos esa cultura desconocida, que es su mejor valor.
En los agradecimientos finales, Arthur Golden, aclara que la historia es totalmente ficticia, pero agradece a Mineko Iwasaki, afamada geisha de los años 60, su colaboración con él durante la documentación e investigación de la vida en el Gion. Tras la publicación de la novela, ella le denunció por difamación e incumplimiento de contrato, ya que al parecer el acuerdo era quedar en el anonimato para no faltar al código de silencio que tiene la comunidad de las geishas con la que mantienen la discreción a la que se deben. También le acusó de difamación y de decir cosas inciertas, ya que cuenta en la novela de la costumbre de vender la virginidad de las aprendizas de geisha al mejor postor, práctica que según ella habría sido prostitución y no formaba parte de la tradición. Según he leído en algún sitio, ella incluso llegó a recibir amenazas de muerte. Al parecer llegaron a un acuerdo económico y años después ella publicó “Geisha, la verdadera historia”.