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12.04.2008

LA SIERRA MÁGICA. Ignacio Martínez

Quizá no pueda ser verdaderamente objetiva, tras haber descubierto el destello que brilla en los ojos del autor cuando habla de la tierra y del cortijo que le vio crecer, y de la sabiduría de unos humildes padres trabajadores, que le supieron fomentar el ambiente de estudio con el que se ha forjado quien es él hoy, abogado, profesor de español para hablantes rusos, traductor de ruso y escritor.
La novela está estructurada en tres partes en las que el protagonista nos cuenta distintas etapas de su vida, empezando por la adolescencia en un internado. Con un lenguaje sencillo y fluido, y a través de sus personajes, es capaz de hacernos saltar desde el relato de las travesuras estudiantiles al de la historia (conocida) de la Sierre de Segura, condensando además los usos y costumbres de estas áridas tierras jienenses en donde los mares de olivos son la principal fuente de ingresos económicos.
Supone este texto además, una reflexión desde muy distintos puntos de vista sobre existencia humana.
Resultan especialmente entrañables algunos pasajes en donde los personajes hablan literalmente el dialecto del castellano, que en realidad es, el modo de hablar de los habitantes de la Jaén más profunda.
Así mismo, nos regala alguna pincelada de su pasión rusa, que puede entenderse a priori que nada tiene que ver con Jaén, sin embargo con una buena excusa queda perfectamente fundido en el texto.
¡Ah! Y como la cabra tira al monte especialmente gracioso, aunque breve, me pareció el guiño que hace al BDSM.
Gracias al discurso cómodo de quien narra un cuento mágico, muy bien pudiera considerarse una novela juvenil, pero su trasfondo de gran hondura le da la categoría de una novela histórica que tiene la intención de buscar respuesta a las preguntas que se suscitan de la comparación del pasado rico y productivo del que gozaba esta comarca de la Sierra del Segura, desde que reinaban los moros y hasta bien entrado el siglo XIX, con el de la España más profunda en la que se sumergió.
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12.03.2008

LA CARRETERA HAMBRIENTA. Ben Okri

Este libro llegó a mis manos de un modo casual. Un día del libro lo encontré entre otros que daban a elegir y que regalaban por la compra de libros en Vips.
Desde luego no conocía al autor, Ben Okri, tenía un premio Booker, prestigio de las letras inglesas, y siendo él nigeriano me pareció que era un buen aval. Como se suele hacer antes de elegir un libro, leí en las primeras páginas y encontré en ella frases tales como:
“En el principio había un río. El río se convirtió en carretera y la carretera se dividió hasta abarcar todo el mundo. Y como la carretera fue río en otro tiempo, siempre estaba hambrienta.”
“En aquella tierra originaria los espíritus se mezclaban con las persona aún sin nacer”.
“No había nadie entre nosotros que deseara nacer.”
“Cuanto más felices éramos más próximo estaba nuestro nacimiento”
“Los mortales nos llamaban abikus, niños espíritus”
“Causábamos mucho dolor a las madres con nuestra negativa a quedarnos...”
“Nuestros padres trataban siempre, con fervorosas ofrendas rituales, de convencernos para que siguiéramos vivos.”
“Anhelábamos un temprano regreso, para jugar junto al río...”
Nos habla uno de estos abikus, que decide vivir. A través de su relato nos mete de lleno en la cultura africana, mostrándonos como debaten sus vidas entre crudas realidades que cohabitan con la fantasía y la magia.
En aquel tiempo, tenía yo un compañero nigeriano, Fidelis, con el que solía charlar durante la comida. Cuando le comenté que estaba leyendo este libro, él me explicó que esta es la forma en que la tradición explicaba la realidad de los abikus. La ciencia ha demostrado, que es una incompatibilidad entre los padres, lo que causa la muerte de todos los hijos que tienen. Al parecer es una enfermedad que solo se da entre la raza negra, así que el gobierno nigeriano había establecido la obligatoriedad de una prueba para determinar la compatibilidad de los contrayentes antes de casarse. Así es que el hallazgo de este libro me reportó un acercamiento a la cultura nigeriana, no tan solo por el relato, sino también por el interés que despertó en mí.
Es de lectura muy agradable y ágil. Los personajes nos llevan desde la ternura al dolor, desde la indignación a la indulgencia, desde la incomprensión de una sociedad muy ajena a la nuestra, hasta el reconocimiento de similitud de las pasiones y sentimientos humanos.
La leí hace ocho años, y en estos días me he acordado de ella. Recordar tan bien las sensaciones que me produjo, me ha inducido a escribir este comentario para recomendarla.